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Prevención del suicidio adolescente y juvenil: señales de alerta y recursos

El suicidio adolescente es una de las principales preocupaciones en salud pública, y su prevención comienza por identificar a tiempo las señales de alerta y ofrecer recursos de apoyo adecuados. En Hari diseñamos talleres socioeducativos y programas de formación para familias que combinan estrategias de salud mental adolescente, intervención en adicción en jóvenes y acompañamiento comunitario para salvar vidas y promover el bienestar emocional.

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Detectar cambios significativos en el comportamiento de un joven puede marcar la diferencia. Presta atención a:

  • Aislamiento social o abandono repentino de amigos y actividades escolares.
  • Cambios drásticos en el humor: irritabilidad intensa, llanto frecuente o apatía prolongada.
  • Comentarios sobre la muerte o expresiones de sentirse “una carga” o “sin salida”.
  • Riesgos o conductas autodestructivas: cortes, quemaduras, consumo excesivo de sustancias (adicción en jóvenes).
  • Baja autoestima persistente y frases como “nadie me entiende” o “no valgo nada”.
  • Regalos o despedidas inesperadas, como repartir objetos personales.

Identificar estas señales no criminaliza al adolescente: es una oportunidad para tender un puente de escucha y contención.

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by Kevin Smith

Intervención temprana en talleres socioeducativos

Sesiones grupales donde se trabajan habilidades de autorregulación y corregulación emocional.

Dinámicas de role-playing para ensayar peticiones de ayuda y prácticas de escucha activa.

Módulos específicos sobre gestión de crisis emocionales y planificación de seguridad.

Formación para familias y educadores

Cursos prácticos para madres, padres y docentes: reconocer señales de riesgo, comunicarse sin juzgar y derivar eficazmente.

Protocolos de actuación ante conductas suicidas: del primer aviso al acompañamiento en red.

Espacios de apoyo mutuo para familiares, reduciendo el estigma y el dolor asociado al miedo de “hacerlo mal”.

Acompañamiento profesional y derivación

Psicoterapia individual con especialistas en salud mental adolescente y prevención de conductas autolesivas.

Coordinación con servicios de emergencia y centros de día cuando sea necesario.

Seguimiento intersesión vía mensajería segura, reforzando el compromiso y la continuidad terapéutica.

Las adicciones (pantallas, sustancias, conductas de riesgo) pueden actuar como catalizadores del malestar profundo:

  • Aumento de impulsividad y disminución del autocontrol.
  • Mayor aislamiento social y deterioro de vínculos protectores.
  • Brecha entre expectativa y realidad, generando desesperanza.

En nuestros talleres psicoeducativos, integramos módulos sobre prevención de adicciones —tanto tecnológicas como de sustancias— para que los jóvenes comprendan el vínculo entre dependencia y riesgo suicida, y desarrollen alternativas saludables de afrontamiento.

Perspectiva integral: combinamos técnicas cognitivo-conductuales, mindfulness y perspectiva de género para abordar el suicidio desde todas sus aristas.

Espacios seguros diferenciados: grupos de adolescentes —por edad y contexto— y de familias, cada uno con dinámicas adaptadas.

Planes de seguridad personalizados: cada joven diseña con su terapeuta un “plan de rescate” con señales internas, personas de confianza y pasos concretos a seguir.

Red de corresponsabilidad: activamos la corregulación entre iguales y el apoyo de familias formadas en nuestros talleres, generando un ecosistema protector.

Activa tu red: informa a otro adulto de confianza y, si existe riesgo inmediato, llama a emergencias.

Habla sin miedo: “He notado que… ¿cómo te sientes?”

Escucha y valida: evita minimizar o racionalizar; “entiendo que estés agobiado/a”.

Deriva con cuidado: ofrece acompañamiento para contactar a un profesional.