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«El yo social»

La corregulación emocional es mucho más que “hablar de sentimientos”: es el arte de tejer redes de apoyo que sostengan nuestra salud mental, especialmente en contextos rurales donde los recursos son escasos. En nuestros talleres psicoeducativos y socioeducativos, enseñamos a adolescentes y sus familias a diseñar y mantener espacios de escucha activa y cuidado mutuo, creando auténticas “comunidades de resiliencia”.

Imagina a un grupo de jóvenes de un pequeño pueblo de Castellón reuniéndose cada semana en el patio del instituto o a través de una videollamada. Ahí, con total confianza, comparten lo que les preocupa —exámenes, conflictos con amigos o presiones familiares— y practican juntos técnicas sencillas de autorregulación: respiraciones conscientes, reestructuración de pensamientos negativos o ejercicios breves de mindfulness. Cada sesión sigue un protocolo claro: un “check-in” para valorar su estado emocional, una dinámica guiada y un “check-out” donde cada participante propone un pequeño compromiso para la semana.

Ese ritual semanal se convierte en un auténtico “círculo de confianza”. No es casualidad: al identificar a tus aliados, formalizar un espacio y ritmo de encuentro, y establecer normas de escucha respetuosa (turnos de palabra, “yo siento” en lugar de “tú haces”), cualquier grupo —por pequeño que sea— puede sostenerse en el tiempo. Además, rotar la facilitación y crear un repositorio compartido de recursos (audios de relajación, hojas de trabajo, playlist de música calmada) mantiene viva la motivación y refuerza la corresponsabilidad.

by Kevin Smith

Los beneficios son evidentes. En primer lugar, reduce la ansiedad: saber que hay alguien dispuesto a escuchar sin juicio baja la activación física y mental. También previene conductas de riesgo: la simple idea de “voy a contarlo en mi círculo” sirve como freno a impulsos dañinos. Y, quizás lo más valioso en un entorno rural, fortalece el tejido social: jóvenes y familias descubren que no están solos, que su bienestar importa y que juntos pueden transformar el cansancio emocional en energía compartida.

Trabajar la corregulación emocional en talleres socioeducativos tiene otra ventaja clave: somos un entorno seguro y libre de tabúes. Ahí se aprende a dar feedback empático (“Veo que esto te duele y te acompaño”), a ensayar respuestas asertivas y a celebrar pequeños logros (“¡Gracias por abrirte hoy!”). Cada paso queda registrado en un plan de acción personal que luego se revisa en la siguiente sesión, cerrando un ciclo de práctica y ajuste continuo.

Si vives en Morella, Castellón o en cualquier zona rural de la provincia, te invitamos a sumarte a nuestra próxima edición presencial u online. No importa si eres adolescente, padre, madre o docente: en Hari encontrarás las herramientas y la comunidad que necesitas para levantar tu propia red de apoyo y cuidar la salud mental de toda tu comunidad.

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